VIDAS REBELDES: El film de Huston cuenta la historia de unos personajes a la deriva, sin más ambiciones que el día a día. En esta escena, vemos a una voluptuosa y vulnerable Marilyn Monroe mostrando sus habilidades.



En el fondo, esta película era el testamento final de tres mitos del celuloide, con los días contados, que se refleja alegóricamente en esos últimos caballos salvajes. Impresiona esa mirada melancólica y rota de Marilyn, ante la cacería de lo que fue, durante mucho tiempo, símbolo inequívoco de un genero agonizante como el western.



 SCARAMOUCHE: Historia clásica de espadachines e ideales interpretado por un trio irrepetible, Stewart Granger, Janet Ligh y Mel Ferrer. La administración de justicia se esconde tras la máscara de un cómico y los duelos de espada son coreografías del cine sin pretensiones. No olvidemos que también estaba la impresionante Eleanor Parker.



 LA HUMANIDAD EN PELIGRO: Film de serie B pero con todo el cariño puesto en una historia de hormigas gigantes, que se torna en misterio e intriga cuando nuestros protagonistas se introducen en las alcantarillas de la ciudad, como si de “El tercer hombre” se tratara. Ahí estaba el incombustible James Whitmore en esta película del eficiente Gordon Douglas.



LA EVASION: Jacques Becker dio toda una lección de ritmo, en esta trama sobre la fuga de unos presos que nos mantienen en vilo en esas largas noches de planificación y preparación del ansiado camino a la libertad. Para quien la haya visto se acordará de la frase final: “¡Pobre Gaspard!.




TESTIGO DE CARGO: En esta película de Wilder son verdaderamente jocosas las escenas entre el abogado, interpretado por Laughton, y su enfermera, Elsa Lanchester (su mujer en la vida real). Pero, el momento cumbre es cuando se descubre el pastel de toda la trama y da paso a una ejecución que no asesinato.




MARTY: Realista retrato de los cuarentones desesperados que acuden puntualmente a noches aburridas de salas de fiesta y bares en busca de su último tren. La escena en la que, un apático y casi rendido Borgnine, golpea una señal de tráfico con ese rostro henchido de felicidad por haber conseguido una cita esa noche, es realmente entrañable. Buen trabajo de Delbert Mann, fiel representante de los directores televisivos de finales de los 5o que probaron suerte en la gran pantalla con gran acierto y maestría.




LA DAMA DE SHANGHAI: Película repleta de personajes despreciables y terminales cuya escena más conocida sucede entre espejos. De todas formas, el momento en que el personaje de Orson Welles narra como los tiburones se devoran entre ellos mismos, no tiene desperdicio.



 PERDICION: Sería difícil destacar alguna escena en concreto de esta obra maestra de Wilder, porque son muchas las que merecerían figurar aquí. Pero la que aparece Barbara Stanwyck tras la puerta se ha convertido ya en un icono del cine clásico. “Le maté por dinero y por una mujer. No conseguí el dinero, ni a la mujer”




LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA: Según muchos, una de las películas mejor dirigidas de la historia del cine. En mi ranking particular siempre la he tenido situado en primer lugar. La historia de tres veteranos de guerra que regresan a sus hogares, en donde todo ha cambiado al mismo tiempo que sus traumas, nos conmueve y emociona a partes iguales. La escena en la que los tres protagonistas vuelven a casa en un avión simboliza los miedos y las esperanzas de quienes regresan del infierno. Momento sublime el de la boda final y las miradas entre Teresa Wrigth y Dana Andrews.




ENCADENADOS: Entregar la mujer que amas a otro hombre, por motivos profesionales, quedó marcado en el rostro de Cary Grant durante todo el metraje de esta obra maestra de Hitchcock. La escena en la que el protagonista se lleva, in extremis, a una apurada Ingrid Bergman está llena de tensión, sobre todo si contemplamos los rostros de sus resignados acompañantes.




EL SALARIO DEL MIEDO: Confieso que la primera hora de este film de Clouzot me decepcionó algo, pero el ritmo y la emoción van subiendo como en una montaña rusa y esa última hora es absolutamente portentosa. Una historia en donde el carácter de los hombres se demuestra en sus actos y no en sus palabras. La escena de la foto es desgarradora y muestra la tensión del momento. Magnífico Yves Montand y Charles Vanel.