En 1962 el científico Harald Stümpke en colaboración con el prestigioso zoólogo Pierre Grassé publicaron un libro titulado “Anatomía y biología de los Rinogrados, nuevo orden de mamíferos”. En el se hacía una amplia descripción de una nueva especie descubierta en el archipiélago del Pacífico Hi-Tay, cuya característica principal era la conformación de su nariz, que había alcanzado una gran variedad de especialización y adaptación al medio.



 A modo de estudio semejante al iniciado por Darwin en su visita a las Galápagos, y que fue la base primordial de su Teoría de la Evolución, Stümpke nos ofrecía un estudio detallado de la evolución de esta nueva especie.




Después de la sorpresa inicial de tal descubrimiento, se acusó a los dos científicos de fraude y de inventarse literalmente la existencia de los Rinogrados. Lo que principalmente levantó las sospechas de los principales especialistas del mundo fue el hecho incontestable de que no se aportaba prueba documental alguna sobre estos animales. El pequeño tratado se limitaba a unos cuantos dibujos que parecían más una broma que un estudio con un mínimo de conocimiento. Otro aspecto fundamental de la sospecha de la comunidad científica, era la sinrazón que mantenían sus descubridores acerca de la ubicación exacta del lugar en donde se descubrieron los extraños especímenes.




Olvidado el asunto y formando parte del anecdotario biológico, la noticia que llegó estos días por parte de una expedición a las islas Hí-lay ha convulsionado a la zoología, hasta el punto de afirmar que hemos asistido al descubrimiento más importante desde hace siglos. Un equipo investigador comandado por el prestigioso biólogo Philip J. Fry, el profesor Hubert J. Farnsworth y la doctora Turanga Leela han realizado un estudio exhaustivo y documental sobre la nueva especie descubierta en 1962 y afirman en un detallado artículo para National Geographic “… que, como conclusión, podemos establecer, como sólidos argumentos, que el estudio genético de los Rinogrados dará como resultado importantes descubrimientos que traerán consecuencias insospechadas.”



Así mismo, se restituye el nombre de los investigadores Harald Stümpke y Pierre Grassé por ser los pioneros de semejante hito y se les pide públicamente disculpas por el trato irrisorio que les llevó al oprobio. El importante descubrimiento, en tan fecha señalada, no tiene parangón en la historia de la ciencia y sería equiparable a la llegada al Nuevo Mundo o la conquista de la Luna. Que, en pleno siglo XXI, aún permanecieran ocultos a nuestro poder de observación, el fascinante mundo de los Rinogrados, es algo que no deja de sorprendernos sin ningún tipo de paliativos. El doctor en ciencias aplicadas Emmett Brown ha manifestado las siguientes palabras: “Nos encontramos ante un hecho insólito, que quedará marcado para siempre en los anales de la ciencia y sus repercusiones aún están por venir, pero no cabe duda de que serán de dimensiones gigantescas.”



Hoy, en un mundo con exceso de información y en precaria situación económica, recibimos esta noticia sorprendente. Cuando ya creíamos que todas las fronteras habían sido conquistadas, en una pequeña isla del Pacífico unos pequeños mamíferos de extrañas formas y singular comportamiento acaban de escribir sus líneas como protagonistas de la historia. ¿Cuántas veces hemos mirado, desafiantes, al espacio exterior porque creíamos que nuestro entorno había sido ya dominado, catalogado y clasificado?. Pues ahora descubrimos, cual primitivos entes del conocimiento, que en nuestro mundo aún quedan maravillas por asombrarnos. Bienvenidos al planeta Tierra.



Bueno, es más que evidente que se trata de una broma típica del día de los Inocentes. Pero no se crean, realmente es una mentira a medias. Lo cierto es que el libro existió y también los científicos Stümpke y Grassé, que crearon a los Rinogrados para explicar a sus alumnos, de forma más amena y práctica, la adaptación de las especies al medio. Por otra parte, Amiga Anónima (ver comentarios) ha sido capaz de descubrir otros tres nombres de científicos que en realidad son personajes de la serie de animación “Futurama”, aunque nadie ha identificado al doctor en ciencias aplicadas Emmet Brown, que en realidad es el famoso Doc de “Regreso al futuro”. Saludos a todos y no se preocupe amigo Lazoworks que a mi también me gastaron ayer una broma, y eso que estaba alerta.